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Guía de Tratamientos

Como Mejorar tu Silueta

¿En qué consiste un Lipoláser?

Justo antes de iniciar la intervención, el paciente debe hacerse un estudio fotográfico y el médico debe dibujar con lápiz dermográfico el área a tratar, marcando los puntos referenciales. Posteriormente se procede a la toma de una vía venosa y se realiza el procedimiento anestésico elegido.

Se realizan varias pequeñas incisiones, dependiendo de las zonas a tratar, por donde se inyecta una solución salina con adrenalina y anestesia hasta conseguir un importante grado de tumescencia (la zona a tratar se pone firme y blanquea), que produce un nivel de vasoconstricción que nos evita un sangrado excesivo.

Posteriormente se introduce una cánula flexible de 1,5 mm de diámetro, en cuyo extremo se encuentra la fibra óptica que transmite la luz láser. Gracias a la transiluminación de la luz guía del láser podemos ver en todo momento su posición exacta y controlar con facilidad el proceso. En cada orificio se realiza un movimiento hacia adelante y hacia atrás en forma de abanico con el fin de licuar la grasa (fenómeno conocido como lipólisis). La afinidad del láser por la grasa hace que se destruya exclusivamente grasa, sin destruir o afectar a otros tejidos circundantes. A continuación se introduce una cánula de lipoaspiración para succionar esta grasa, anotando cuidadosamente el volumen de líquido aspirado en cada zona.

Además de la destrucción del tejido adiposo, gracias al efecto exclusivo e innovador que conlleva esta tecnología (longitud de onda de 975 nm), el láser coagula los pequeños vasos del tejido adiposo y estimula la reorganización de colágeno en la dermis superficial provocando un efecto de tensado cutáneo. La retracción de la piel y la inducción de la formación de colágeno por el efecto del láser no sólo evitan la flacidez, tan característica tras la liposucción tradicional, sino que también producen una reafirmación importante de la zona tratada (similar o superior a la producida por otras técnicas anti-flacidez utilizadas, como la radiofrecuencia).

Durante la liposucción se administran unos determinados fluidos por vía intravenosa para compensar la pérdida de líquido que se produce junto con la grasa. Una vez finalizada la lipoaspiración, se da un simple punto en los respectivos orificios de entrada y se coloca un vendaje compresivo o una faja especialmente diseñada. Las cicatrices de la liposucción son prácticamente imperceptibles y estratégicamente localizadas para que no sean visibles, incluso cuando llevamos ropa interior.